Nuestra fruta

Nectarina
Fruta de hueso, redonda y jugosa. Es parecida al melocotón pero su piel no es vellosa, sino lisa como la de la ciruela y se puede consumir pelada o sin pelar.
Es una de las frutas carnosas con mayor cantidad de vitamina B3, la cual tiene numerosos benefi-cios para nuestro organismo: colabora en mantener el equilibrio químico del sistema nervioso, participa en la producción de hormonas esteroideas (como las hormonas sexuales y las relaciona-das con el estrés) y en mantener la salud y el buen aspecto de la piel.
Por otro lado, entre las funciones de la vitamina B3 también se encuentran los procesos involucra-dos en la obtención de energía a partir de los nutrientes que ingerimos, en la eliminación de toxinas y en el mantenimiento de los niveles de colesterol dentro de la normalidad.
Pera
Fruta de pepita con una gran cantidad de carbohidratos que se consume tanto en fresco como cocinada, y que está disponible durante todo el año. Existen numerosas variedades que varían tanto en forma como en tamaño, color, textura (más o menos granulosa) y dulzor; pero todas ellas son bajas en calorías y con poca acidez.
Las peras son ricas en sales minerales y en vitaminas C y A. La vitamina A es necesaria para el buen funcionamiento de la vista, el crecimiento óseo y el mantenimiento de los tejidos. La vitamina C actúa como antioxidante y su carencia puede derivar en la manifestación del escorbuto.
Además, previene la retención de líquidos y la inflamación de la mucosa intestinal.
Paraguayo
El paraguayo es un híbrido del melocotón con una particular forma aplastada. Su pulpa es carnosa, dulce, jugosa, y su piel es más fina que la de los melocotones. Existen variedades con pulpa blanca, amarilla y con vetas o estrías, verdes o de color rojizo.
Son ricos en antioxidantes, por lo que contribuyen a reforzar el sistema inmunológico; los com-puestos fenólicos que contienen, ayudan a regular los niveles de colesterol LDL (el malo) y el magnesio contribuye a regular el sistema nervioso (bajando los niveles de ansiedad y estrés).
Además, mantienen nuestra piel sana por el retinol, la vitamina A, la vitamina C y los antioxidantes que contienen y fortalecen nuestros huesos y dientes por su aporte de calcio y fósforo, dos minera-les muy importantes para nuestra salud.
Melocotón
El melocotón es una fruta de hueso dulce, redonda, coloreada, jugosa, refrescante y típicamente veraniega. Usado para consumo en fresco y, para la industria, especialmente en conserva.
Aporta potasio, fósforo, magnesio y hierro, por lo que es un buen diurético (potasio) y antianémico (hierro). Su fibra (2%), la mayoría soluble, ayuda a mantener bajos los niveles de colesterol y ejerce un poder laxante; mientras que la presencia de vitaminas del grupo B hace de él un buen calman-te del sistema nervioso.
Su alto contenido en agua y fibra y su bajo aporte colórico lo convierten en un aliado a la hora de adelgazar; favorece la salud ocular gracias a los carotenos y la luteína y actúa de protector frente a enfermedades degenerativas como el cáncer debido al alto contenido en antioxidantes.
Manzana
La manzana es el fruto ideal para tomar a cualquier hora y participa positivamente en la consecu-ción del equilibrio alimentario. La piel puede ser de color verde, amarilla o rojiza, y la carne va desde un sabor agrio hasta el dulce.
Es uno de los frutos más consumidos en el mundo. La gran cantidad de variedades existentes hacen que se encuentren al alcance del consumidor durante todo el año.
Las manzanas ayudan a disminuir el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares porque reducen el colesterol y los niveles de azúcar en sangre.
Son grandes aliadas en caso de dieta. Por un lado ayudan a quemar la grasa gracias a su alto contenido en pectina, la cual también reduce el colesterol. Y por otro se trata de una fruta muy saciante a pesar de su bajo contenido calórico.
Posee propiedades antiinflamatorias para el aparato digestivo siendo a la vez laxante suave y astringente. La antocianina que contiene es un excelente potenciador de la memoria y, la querceti-na, un antioxidante que contribuye a mejorar la circulación sanguínea y la función cerebral.
Además, regula el PH de la boca, refuerza las encías y reduce la formación de placa bacteriana.
Platerina
El aspecto exterior de la platerina responde muy bien a su nombre. De tamaño y forma muy similar a la paraguaya, parece una nectarina plana y su principal atractivo es que tiene la piel fina y lisa. Destaca por ser muy dulce y emitir un aroma profundo que recuerda a la nectarina.
La platerina posee un alto contenido en Vitamina C y al igual que los miembros de la familia de los melocotones posee Vitamina A, beta-catoteno, potasio, calcio, magnesio, hierro y fósforo. Esta fruta es un poderoso antioxidante, laxante, digestivo y resulta muy beneficioso para la piel, ya que es un excelente purificante. Al presentar vitamina A esencial para la vista, ayuda a al mantenimiento del buen estado de la piel, el cabello y huesos. La vitamina C que contienen influye en la buena actividad del sistema inmunológico.
Membrillo
Fruta de piel amarilla y olor muy agradable.
Debido a la dureza de su pulpa y a su sabor agrio, el membrillo no suele consumirse como fruta fresca sino cocinado o como dulce de membrillo.
Es rico en pectinas, por lo que regula los niveles elevados de colesterol en la sangre.
Tiene un enorme efecto astringente por su contenido en taninos, siendo muy útil en caso de diarrea. El ácido málico que contiene tiene efecto desintoxicante y ayuda a eliminar ácido úrico.
Puede ser un gran alivio para la tos seca por su efecto expectorante. Además, baja la hipertensión y combate la retención de líquidos.
Por su aporte en fibra, mejora el tránsito intestinal y aumenta la sensación de saciedad.
Gracias a su aporte en potasio es ideal para prevenir calambres y regular el sistema nervioso.
Albaricoque
El albaricoque es un fruto similar al melocotón pero mucho más pequeño, de color amarillo pálido o anaranjado con alguna sombra roja. La pulpa no es muy jugosa, tiene cierta textura fibrosa y consistencia harinosa cuando el albaricoque está maduro.
Contiene altas cantidades de vitamina A, un nutriente esencial para nuestra salud, para la vista, el cabello, la piel, los huesos y el sistema inmunitario, además de ser antioxidante.
También es rico en hierro, potasio, calcio, magnesio y vitamina B3. Los albaricoques frescos tienen taninos, elementos con propiedades astringentes, antiinflamatorias y antioxidantes que, entre otras acciones, favorecen la digestión.